El Dandy y los Elementos de la Mesa

En esta entrada hemos preparado lo más significativo de lo que, en circunstancias normales, puede aparecerle a nuestro Dandy en una mesa.

El vaso y la copa. El vaso se sujeta por la parte más cercana a su base. La palma de la mano ha de quedar suficientemente separada de la superficie del vaso. Y, atención, solo los cursis levantan el meñique. La copa la cogeremos preferiblemente por el tallo, en un intento de evitar calentar con nuestros dedos el contenido.

La botella. La botella se toma por la parte ancha y nunca por el cuello. De otra forma, aparte de la incorrección el gesto al servir es de lo más incómodo. Otra opción es pinzar la  base de la botella con el pulgar y con el resto de dedos la parte baja de la base. Muy vistoso y elegante con las botellas de cava y champagne.

Los cubiertos. Supongamos que sabemos asirlos; vamos entonces a profundizar en su manejo. Tenedor y Cuchara. El tenedor se utiliza para llevar a la boca todo aquello que no sea líquido. Por tanto, la cuchara no estará correctamente usada en los casos en que el tenedor pueda cumplir su función. El cuchillo. Hablando del cuchillo, nunca lo deberán utilizar ni para los huevos, ni para las tortillas, ni para el pan. Y… ¡atención!  Jamás debe ser llevado a la boca. Recordemos que en una entrada anterior, El Dandy en la mesa, postura y compostura, ya dijimos que el pan se dispone a la izquierda del comensal y las copas, vasos y tazas, a su derecha. El pan que encontramos en nuestro platillo no se corta nunca con el cuchillo, sino que si aprisiona con la mano izquierda y se  desgarra con la derecha. Todo ello procurando no esparcir las migajas por el mantel.Y llegamos a la muy española costumbre del pan como cubierto auxiliar. Muchas personas utilizan el pan para ayudarse cuando el tenedor está en la mano derecha. Esto no es correcto. En estos casos El Dandy recomienda cambiar el tenedor a la izquierda y ayudarse del cuchillo, aunque sin caer en el defecto de uso en el que incurren los ingleses, que abusan de él para llenar el tenedor. Cubiertos de pescado. Hablemos sobre ellos. La pala (o cuchillo de pescado),  no tiene filo, por lo que se intuye que su función no es la de cortar, sino la de ayudar a separar o desmenuzar el pescado. El tenedor de pescado es parecido a lo normal pero con un diente menos. Tenedorcillo para ostras.  La mano izquierda sujeta o coge el caparazón. La derecha manipula el tenedorcillo para arrancar el manjar y lo lleva a la boca.

Para evitar los desconciertos que produce la exposición a todos los cubiertos y copas al tiempo, tomad nota de un sencillo truco que no suele fallar: Para cada plato utilizad los cubiertos que tengáis en los extremos izquierdo y derecho. Cuando finalicéis, depositadlos en el plato, y volved a coger, para el siguiente plato, los que quedan en los extremos.

Algo parecido sucede con las copas. El número de copas por persona estará en función de los diferentes vinos que serán servidos, número al que hay que agregarle la copa de agua.

¿Cuándo cogerlas? Aquí también el principio es muy simple: Están  alineadas a la derecha del plato en el orden en el cual serán utilizadas, la primera en la punta derecha y el vaso de agua al extremo izquierdo. Cuando encontréis unos cubiertos situados en la parte superior del plato, no os confundáis: recordad que son para el postre o para el queso. Aunque últimamente, es usual que se dispongan en la mesa justo antes del momento del uso.

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